Para todos los días

† Por la Señal de la Santa Cruz…
Acto de Contrición

Señor Jesucristo, que de Creador has venido a hacerte hombre, y de vida eterna a muerte temporal, y así morir por mis pecados, te pido perdón por todas las ofensas cometidas contra tu Sacratísimo Corazón y te suplico la gracia de alcanzar un crecido e intenso dolor y lágrimas de mis muchos pecados. Amén.

Oración a San Ignacio

Glorioso San Ignacio, que nos diste ejemplo admirable de cumplimiento de la voluntad de Dios, y nos has dejado los santos Ejercicios Espirituales como una herramienta valiosísima para ordenar nuestra vida según el beneplácito divino, te pedimos que intercedas por nosotros y nos alcances la gracia de poder vencer nuestros afectos desordenados y así en todo amar y servir a su divina majestad. Amén.

Quinto día: San Ignacio fiel imitador de Jesucristo 

No tuvo nuestro Santo, luego de su conversión, otro anhelo que no fuese imitar a Jesús y esto hasta el punto de querer incluso vivir donde el Señor vivió; de ahí que su destino, al salir de Loyola, no fuese otro que Jerusalén. Al partir ya había escrito “con mucha diligencia” un libro de casi 300 páginas con “algunas cosas en breve más esenciales de la vida de Cristo y de los Santos”  y con la delicadeza de destacar los dichos del Señor escribía “las palabras de Cristo de tinta colorada” (Aut. n.11).

Va a Montserrat con el objetivo de “dejar sus vestidos y vestirse de las armas de Cristo(n.17), y así mismo se llama “nuevo soldado de Cristo” (n.21) y tan enamorado estaba del Señor y de su servicio que un monje de aquel monasterio -de Montserrat- lo llamó “loco por nuestro Señor Jesucristo”. No sorprende, entonces, que al conocer en Manresa la Imitación de Cristo (de Kempis) “nunca más había querido leer otro libro de devoción” como lo afirmara su secretario personal, el P. Gonçalvez de Cámara.

El Señor, que no se deja ganar en generosidad, tuvo con Iñigo deferencias especiales y así “muchas veces y por mucho tiempo, estando en oración, veía con los ojos interiores la humanidad de Cristo (…) Esto vió en Manresa muchas veces: si dijese veinte o cuarenta, no se atrevería a juzgar que era mentira” (n.29). Y yendo a Jerusalén, rodeado de penurias de todo tipo “en todo este tiempo le aparescía muchas veces nuestro Señor, el cual le daba mucha consolación y esfuerzo (n.44).

Como no podía ser de otra manera, en los santos Ejercicios nos presenta San Ignacio la persona adorable del Señor como el fin supremo al que puede aspirar un cristiano. En la Primera Semana es Él quien “es venido a hacerse hombre y de vida eterna a muerte temporal, y así a morir por mis pecados” y de ahí la gran pregunta: “que he hecho por Christo, lo que hago por Christo, lo que debo hacer por Christo” [53]. 

La Segunda Semana comienza con “La vida del Rey eternal” [91] a quien debemos hacer nuestra entera oblación con una firmeza tal que no podría expresarse de manera más rotunda: “yo quiero y deseo y es mi determinación deliberada” [98]. Toda esa Semana es un continuo contemplar la vida del Señor, suplicando una y otra vez conoscimiento interno del Señor, que por mí se ha hecho hombre, para que más le ame y le siga [104]. 

La Tercera y Cuarta Semana tienen como objetivo configurarnos a Cristo en su Pasión y después transfigurarnos con su Resurrección. Y hasta tal punto debe el Señor ser la fuente de inspiración, el parámetro para nuestros actos y la medida de lo que hacemos que en las Reglas para ordenarse en el comer nos recomienda: “mientras la persona come, considere como que ve a Christo nuestro Señor comer con sus apóstoles, y cómo bebe, y cómo mira, y cómo habla; y procure de imitarle” [214]. Y así también, en los Tres modos de orar nos enseña a “imitar en el uso de sus sentidos a Christo nuestro Señor[248].

Dirá San Ignacio que “los que van en espíritu y siguen de veras a Cristo nuestro Señor, aman y desean… vestirse de la misma vestidura y librea de su Señor por su debido amor y reverencia”. Que su ejemplo e intercesión nos ayuden a ser fieles imitadores de Nuestro Señor Jesucristo.

Petición de la novena

(aquí se hace la petición que se quiere alcanzar en esta novena por intercesión de San Ignacio)

Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

Oración final

San Ignacio, fidelísimo imitador de Jesucristo, alcánzanos la gracia de tener conocimiento interno del Señor, que por nosotros se ha hecho hombre y ha padecido pobreza, trabajos, hambre, sed y frío, para que así más lo amemos y sigamos. Amén.

Letanías a San Ignacio

[TEXTO]    –    [Audio Youtube]    –    [Audio Soundcloud]

 

Video de la vida de San Ignacio

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